Clásicos en Qubit: Napoleón (1927), de Abel Gance

La revolución cinematográfica: Gance y la toma de poder del lenguaje. Analizamos “Napoleón”, una obra emblemática del cine mudo que podés ver en la plataforma QubiTV.

Por @Maxi_CDC83

Considerado uno de los primeros biopics de todos los tiempos (cuando aún el término no existía) Napoleón es, por donde se lo mire, un film adelantado a su época. Abel Gance es uno de los padres de la vanguardia cinematográfica francesa y su obra más notoria posee el carácter de ser una obra adelantada a su tiempo, unánimemente considerada entre los films épicos, más impresionantes y revolucionarios de todos las épocas. Teniendo en cuenta que fue realizado en la última etapa del cine mudo, sus innovaciones técnicas cobran todavía más relevancia con el paso de los años.

El estreno de la película se produjo en París, un 7 de Abril de 1927, tras un rodaje de extensísimo metraje que demandó aproximadamente dos años. El aura mítica que rodea al film también atañe a la cantidad de transformaciones que ha sufrido el mismo a lo largo de los años. En 1935, el director galo llevó a cabo el montaje de una versión sonora con afectos agregados, aggiornándose a la novedad imperante. Casi cinco décadas después, en 1981, los estudios de “Zoetrope” de Francis Ford Coppola se encargarían de restaurar la copia original de 1927, con minutos adicionales y música interpretada por la “American Symphony Orchestra” y conducida por Carmine Coppola, padre del realizador de “El Padrino” y “Apocalypse Now”. Finalmente, en el año 2011 se conoció una versión restaurada estrenada con ocasión del San Francisco Silent Film Festival.

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El film se centra sobre una de las figuras históricas más cautivantes y apasionantes de todos las épocas constituyéndose como un mosaico social y político de aquel tiempo histórico. No obstante, es necesario destacar al cine y su contexto por aquellos años para otorgar al film su justo valor en el tiempo. Con la vanguardia francesa llega el periodo del film psicológico e impresionista, donde se considera primitivo situar un personaje en una situación determinada sin entrar en el ámbito de su vida y donde se pasa a comentar la interpretación del actor con la simbolización de los pensamientos y de las sensaciones visualizadas. De esta forma, y gracias a una corriente intelectual liderada por el teórico Louis Delluc -entre otros destacados-, el impresionismo intentaba liberar a la imagen mostrando el alma de los personajes.

Existen un conjunto de procedimientos estilísticos que se utilizaron como técnicas para expresar lo interior, la subjetividad de los personajes, es decir, para expresar visualmente lo psicológico. Con el acento puesto en estudiar la imagen como objeto y explotar al máximo sus posibilidades en el aspecto poético que esta transmite, el avant-garde impresionista fue intelectualizando al cine, deligándolo de sus artes sucedáneas (teatro, literatura) y descubriendo su esencia como un movimiento independiente, puro y místico. Abel Gance, formó parte de dicha escuela, junto a destacados impulsores de la mencionada vanguardia, como Jean Epstein.

Influenciado por la corriente de la época, Gance revolucionó el lenguaje y se animó a usar diferentes elementos de la puesta en escena cinematográfica para expresar estados de ánimo, emociones interiores o la psicología de los personajes. Por ejemplo, se buscaba establecer una relación simbólica entre un personaje y un objeto para expresar el estado de ánimo de dicho personaje. Una técnica para tal fin resultaba la sobreimpresión, donde una imagen se superpone a otra y su fin es el mencionado: expresar los sentimientos y las emociones interiores de un personaje. Otra forma de utilizar la sobreimpresión es para expresar la imaginación de un personaje, es decir, lo que imagina se superpone sobre imágenes objetivas. Asimismo, Gance emplea grandes angulares, montajes cortos y superposiciones como parte de su maquinaria de recursos técnicos, a la vez que al final de la película experimenta con un sistema de pantalla triple (al que llamo Polyvision), tres décadas antes de la invención del Cinerama.

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Por otro lado, se nota en el film la constante presencia de lentes deformantes que distorsionan la imagen para que no aparezcan como objetivas o realistas. Es decir, esas lentes sirven para expresar como la subjetividad de un personaje deforma el objeto observado, brindando  el punto de vista de un personaje alucinado, exaltado o angustiado con un estado de ánimo en particular.  De esta forma, el cine descubre una bondad particular de la cámara para mostrar un personaje que observa el mundo no objetivamente, sino tamizado por su subjetividad traumática: cómo lo siente y cómo lo percibe el personaje. Por añadidura, el público podrá percibir ‘el más allá’ de cómo sea en realidad el acontecimiento, entonces  vemos así como el director manipula, transforma y crea la realidad.

Abel Gance se vale de herramientas de realización que son marca registrada para esta corriente fílmica vanguardista. Estos procedimientos son la cámara lenta y el acelerado que sirven para trastocar el hecho objetivo bajo la subjetividad de quien la observa, y así expresarla. La cámara lenta enrarece lo observado, dándole un sentido onírico. Mientras el acelerado, por su parte, también sirve para tamizar la subjetividad. Elementos al servicio de situar al espectador bajo la piel del personaje que contempla,  entendiendo a través de esta forma metafórica el fuego sagrado que revestía el espíritu combativo, estratégico y militar del prócer republicano.

Bajo esta tesitura, el film muestra a un hombre singular: ese individuo al que el impresionismo presta tanta atención es un líder que construye la historia y que, en este caso, protagoniza el ascenso, la gloria y la caída de Francia. Avalando esta mirada, podemos encontrar una marcada idealización al héroe, de quien se practica un culto fílmico retratándolo como gran hombre que representa a la nación y a su pueblo.

Todos estos elementos son empleados a la perfección por el innovador Abel Gance, también realizador de la notable “La Rueda”; quien hace de Napoleón una obra clave para entender el proceso de la vanguardia francesa que marcó y evolucionó al cine en las vísperas del sonoro.


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Título original: Napoleon

Año: 1927

Duración: 235 min.

País: Francia

Dirección: Abel Gance

Guión: Abel Gance

Música: Carmine Coppola

Fotografía: Jules Kruger, Jean-Paul Mundwiller, Léonce-Henri Burel

Reparto: Albert Dieudonné,  Gina Manès,  Edmond Van Daele,  Alexandre Koubitsky

Productora: Société General des Films / Société Westi

Género: Drama, Bélico, Histórico.


FUENTE: En Clave de Cine

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