Terror literario: Silvina Ocampo

  En los cuentos de Silvina Ocampo, no vas a encontrar el miedo a lo desconocido, sino a aquello que te rodea. Lo familiar se convertirá en extraño de un momento a otro. Disfrutá del placer de sorprenderte.

por @MLauParedes

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  Confieso que sus textos, cuando los leí por primera vez, me provocaron miedo. Luego, al tiempo, llegó el alivio catártico que me hizo entender que eso no era real. Su modo de narrar te lleva de a poco por caminos conocidos que de forma repentina te hacen ingresar a espacios tan perturbadores como inesperados. Silvina Ocampo en La furia y otros cuentos presenta eso que todos quieren esconder: lo miserable, lo feo, lo más bajo del ser humano. Cada historia, te mostrará relaciones amorosas y de amistad que trascienden los límites y que ponen en la superficie lo que la sociedad esconde tras las apariencias. Lo fantástico y el terror están ahí, en esa forma de narrar que te deja a vos como lector conmovido por lo familiar y lo espantoso.

  Los cuentos fueron publicados en 1959 por Editorial Sur. Puede decirse, después de su lectura, que los unen -en cuanto a los argumentos- las angustias que los personajes sienten ante hechos inesperados que suceden de un momento a otro. En “La continuación”, uno de los relatos, la voz narradora explica el cambio a ese otro que es su interlocutor: “Me iré para siempre de este país. Mi conducta te habrá parecido extraña, aun absurda, y tal vez seguirá pareciéndote absurda después de esta explicación. No importa, nada me importa ahora”. Los cambios bruscos entre las relaciones de los involucrados en las narraciones admiten leerlos desde un lugar en el que nos sentimos incómodos. Aceptamos ese trato de lectura que nos corre de lugar al parecerse a sentimientos y situaciones que podrían pasarnos en la realidad. Las frases que construye te dejan atónito, pensando en diversos sentidos:  “Si no he muerto, no me busques y si muero tampoco”. La ambivalencia toma protagonismo en cada uno de los cuentos.

  En “El mal”, la historia comienza:  “Una noche rodearon la cama contigua con biombos. Alguien explicó a Efrén que su vecino estaba agonizando”. Esta noticia rompe con el universo conocido hasta el momento y descubre aristas más complejas en la vida de los protagonistas.  Así, apreciarás en cada cuento ese instante en que todo cambia y que ya no vuelve a ser como antes. Pensarás vos, cuando lo leas, en esa situación que te conmovió e hizo estallar tu mirada sobre el mundo o, sencillamente, disfrutarás de la lectura sin vuelta alguna.

  “La furia”, cuento que es parte del título del libro, muestra el horror y la capacidad creadora de la autora que se aleja de forma drástica de los estereotipos de la literatura femenina. Aquí, ya no está el romance ni las historias con final feliz. Hay una mujer que del modo menos esperado muestra lo otro, ese estilo que enfrenta lo conocido y lo que se cree de lo femenino. Silvina Ocampo no restringe sus argumentos a historias simples, va hacia lo complejo rompiendo con lo anterior. Dice la voz narradora en este relato: “Me formulé mil veces estas preguntas a mí mismo hasta que descubrí el cortaplumas que el niño tenía en la mano y que guardaba de vez en cuando en el bolsillo. Me tranquilicé pensando que podía, en última instancia, matarlo, cortándole, en la bañadera, para que no ensuciara el piso, las venas de las muñecas. Una vez muerto lo colocaría debajo de la cama”. Y continúa: “Estar en el paraíso equivale a lograr la felicidad; pero siempre llega la serpiente y uno la espera”.  La tragedia se hace protagonista y termina de la peor manera: “Comenzó a gritar. Lo tomé del cuello. Le pedí que se callara. No quiso escucharme. Le tapé la boca con la almohada. Durante unos minutos se debatió; luego quedó inmóvil, con los ojos cerrados”. Luego de estas citas, te desafío a leer los porqués, a interpretar lo que sucede a los personajes que reaccionan con violencia en esa violenta cara de la sociedad que se intenta ocultar.

  Te vas a encontrar con un libro escrito por una mujer que te ocasionará cierta repugnancia por lo que sucede en eso que relata. No vas a adivinar lo que pasará. No vas a esperar ciertas acciones de determinados personajes. Siempre habrá algo que te desacomodará de lugar y del placer de disfrutar de la lectura. Esta literatura movilizará tu mundo conocido y te hará desconfiar del que tenés justo al lado. El horror puede alcanzarte en cualquier momento.

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