“Atrapado sin salida”: La joya que nos dejó Milos Forman

“La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma”
Johann Wolfgang Goethe

Por @GiuCappiello

“Randle McMurphy un hombre condenado por asalto y un espíritu libre que vive contracorriente, es recluido en un hospital psiquiátrico. La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden, que acabará desencadenando una guerra entre los pacientes y el personal de la clínica, con la fría y severa enfermera Ratched a la cabeza”.

“One Flew Over the Cuckoo’s Nest”, también conocida como “Atrapado sin salida”, es una de las películas más destacadas dentro de esa época tan rica en materia cinematográfica como fueron los años 70; protagonizada por Jack Nicholson y dirigida por el recientemente fallecido Milos Forman.

A diferencia de lo que suele ocurrir con aquellos títulos que hoy consideramos “clásicos” o “de culto”, cuya valoración se construye muchos años después de su estreno, en el caso de este film de 1975, la recepción favorable del público y la aceptación por parte de la crítica se vieron reflejados en el inmediato éxito de taquilla. “One Flew Over the Cuckoo’s Nest” es de esas películas que a pesar del tiempo trascurrido, se tornan atemporales debido a que las interpretaciones y apreciaciones posibles se re-significan una y otra vez, al mismo tiempo que su trama encaja perfectamente con la época actual, a pesar de no pertenecer a ella.

Antes de profundizar un poco más sobre esta dimensión atemporal, deberíamos recordar a Randle McMurphy, un magnifico Jack Nicholson en el cuerpo de un hombre de 38 años, con varios arrestos en su haber y una fuerte inclinación hacia la agresividad; que luego de cumplir sentencia dentro de la cárcel, es ingresado a la institución para evaluar si su conducta es producto de alguna perturbación mental.

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Apenas McMurphy pisa las instalaciones de la institución, podemos vislumbrar su carácter: mientras le quitan las esposas, desestabiliza el proceso que significa la llegada de un nuevo paciente mediante una risa exagerada, que ataca de manera sorpresiva a los empleados –ésto acompañado por el arco característico en las cejas de Nicholson, que le aporta un grado extra de excentricidad al momento– y hace que la tranquilidad rutinaria del edificio se vea sacudida con su llegada, como lo seguirá haciendo a partir de ese momento.

“One Flew Over the Cuckoo’s Nest” muestra un psiquiátrico similar a una prisión, con grandes muros, alambres de púa y seguridad. De hecho, la película fue filmada en las instalaciones de una institución mental real, ubicada en la ciudad de Oregón. Este último dato, además de agregarle autenticidad a las escenas, refuerza el mensaje –en forma de critica– que se despliega a lo largo de toda la película, y que coincide con un pensamiento que persistió a lo largo de muchos años: “los locos” al igual que los presos, eran considerados ese mal molesto que debía aislarse, mantenerse lo más lejos posible del mecanismo funcional de la sociedad.

De hecho, Milos Forman nos regala una muy breve escena en la que puede entenderse en qué nivel de la sociedad eran ubicados los enfermos mentales: al iniciar la película, tres empleados afroamericanos están limpiando los pisos del edificio, los mismos tres que además cumplen el rol de encargados de la seguridad del pabellón. Sabiendo la fuerte denigración que sufrió a lo largo de la historia la comunidad afroamericana, e intentando ubicarnos en esa idiosincrasia racista, pueden imaginar en qué lugar de la escala social se encontraban “los locos” si “los negros” eran superiores en poder frente a ellos.

A su vez, la dinámica estructurada con la que se encuentra el rebelde McMurphy al llegar, se amolda a la perspectiva de la época: la desagradable enfermera Ratched (Louise Fletcher) está al frente de una suerte de terapia de grupo, en la que cada participante debe comentar acerca de un suceso puntual de su historia, y sus compañeros son invitados a opinar acerca de ésto. El problema es que el autoritarismo ejercido por esta mujer, sumado a la presión y evidente incomodidad que sienten cada uno de los pacientes, hacen que a este “grupo” le falte la “terapia”.

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Cuando en medio de esta actividad, nuestro protagonista –movido exclusivamente por intereses personales– pide poder ver en la televisión un evento deportivo, en realidad lo que genera es un movimiento mucho mayor que el imaginado: McMurphy se auto-habilita dentro de ese espacio común, la posibilidad de expresar un anhelo personal –no importa cuál sea– pero lo manifiesta, contrario a lo que pasaba hasta el momento, donde la enfermera tenía el poder de decidir quién iba a hablar y sobre qué. Este giro, que parece pequeño e insignificante, da como resultado frases y actitudes por parte de esos pacientes que habían permanecido sumisos ante el totalitarismo de Ratched:

“¿No le parece señorita Ratched que si Billy no quiere hablar de eso, no debería forzarlo?”

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Y podemos agarrarnos de dicho planteo para pensar de otra forma aquel pasaje con el que se describe a McMurphy en la sinopsis: “La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden.” Claro que este nuevo interno suscita el caos mediante su actitud provocadora –derivada de una fuerte necesidad de desafio ante la ley– pero por otro lado, no es sólo “lo negativo” aquello que contagia; casi sin pensarlo, invitó a que sus compañeros manifestaran sus deseos y expresaran su inconformidad. En este caso, Randle McMurphy hizo un trabajo terapéutico mucho más exitoso que la desacertada Retched.

“One Flew Over the Cuckoo’s Nest” también refleja una concepción antigua que se une a aquella de “los locos deben estar aislados” y que radica en entender a “la locura” como una intrusión en la mente sana de la persona, que puede extirparse y corregirse, como si se tratara de un mal físico que aqueja. Es por esta razón que el director Milos Forman introduce escenas en donde las técnicas de electroshock son el brutal recurso para controlar a los pacientes.

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Cuando hablábamos de la atemporalidad y re-significacion de este film de 1975, nos referíamos a esto, si bien –por suerte– la perspectiva alienante que se tenía acerca del enfermo mental mutó positivamente hacia un paradigma que entiende a “la locura” como una experiencia más de subjetividad, singular y propia de cada individuo, aún son muchas las corrientes o los sujetos que en su intimidad mantienen aquella postura frente al que padece. Y Milos Forman nos muestra a través de la ficción, que no debemos olvidar que detrás de las patologías hay personas, con voz propia y deseos, donde la solución no es aislar, sino apropiarse de la situación para poder re-insertarse en el mundo social, siempre que esto sea posible.

Merece un análisis aparte el perfil de Randle McMurphy, que no puede obedecer las normas establecidas pero sin embargo exige que sus compañeros jueguen al póker “como se debe”. Pero tal vez lo más destacable, aquello que hace esbozar una sonrisa, sea que el movimiento de cambio que él generó en el grupo, también salpicó y modificó su propia conducta: cuando llegó era un hombre agresivo que sólo actuaba en beneficio propio, para luego empezar a formar parte de un grupo por quien se interesa y del que espera el cumplimiento de ciertas “obligaciones” internas como la confianza y lealtad.

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Este film fue y es muy rico en material de análisis social y hasta clínico si se quiere. Pero también dejó marcas dentro de la cultura cinematográfica, como el personaje del “Jefe”, ese hombre de rasgos indios y gran tamaño que es crucial para la historia de nuestro protagonista. Como también ciertas “perlitas” cinéfilas que podemos apreciar en retrospectiva: el encargado del turno noche es el actor Scatman Crothers, que luego veremos nuevamente en el importante personaje de “Halloran” en “The Shinning” (1980). Y si hilamos un poquito más fino, podemos pensar en las similitudes que existen entre el último plano de Jack Nicholson en la mencionada película de Stanley Kubrick y aquel plano con el que el director checo decidió concluir el film que hoy analizamos.

De una forma u otra, “One Flew Over the Cuckoo’s Nest” es un clásico que merece la pena ser visto una y otra vez, para refrescar impecables actuaciones, encontrar detalles nuevos o re-significar mensajes un tanto profundos. Tanto es así que ya fue anunciado el proyecto para un spin-off basado en el personaje de Ratched. Pero principalmente, es uno de nuestros films favoritos, con el que siempre recordaremos al gran Milos Forman.


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Título original: “One Flew Over the Cuckoo’s Nest”

Año: 1975

Duración: 133 min.

Reparto: Jack Nicholson, Louise Fletcher, Brad Dourif, William Redfield, Mews Small, Sydney Lassick, Will Sampson, Christopher Lloyd, Danny DeVito, Dean R. Brooks,William Duell, Scatman Crothers, Nathan George, Delos V. Smith, Vincent Schiavelli.

Género: Drama, comedia dramática, película de culto.

Sinopsis: Randle McMurphy (Jack Nicholson), un hombre condenado por asalto, y un espíritu libre que vive contracorriente, es recluido en un hospital psiquiátrico. La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden, que acabará desencadenando una guerra entre los pacientes y el personal de la clínica con la fría y severa enfermera Ratched (Louise Fletcher) a la cabeza. La suerte de cada paciente del pabellón está en juego. 


 

 

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