5 razones para ver… «SUCCESSION»

La gran ganadora de los Golden Globes 2020 es una apuesta brillante llena de divertidos y atractivos diálogos, junto a magníficas actuaciones de una familia rica muy disfuncional.

Por @08Federock

EL TIEMPO NARRATIVO

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En esta serie que nos muestra la disfuncional familia millonaria Roy, puede que entre cada capítulo pasen meses u horas y no te das cuenta debido a que casi cada episodio se enfoca en una tema particular que cubre ese día. El cómo es utilizado el tiempo es lo interesante. Cada capítulo trae una importante trama encadenando las subtramas que engloban la serie. Es brillante. Desde la votación, la fiesta, la reunión familiar, la boda, entre otras cosas, son el centro del episodio que maneja las demás historias secundarias como un titiritero hecho de dólares. Hasta el comienzo de la segunda temporada juega con eso. El creador Jesse Armstrong junto a las guionistas Susan Soon He Stanton, Alice Birch entre otros, realizan un estupendo trabajo jugando con esto, además de mostrarnos excelentes personajes.


LA NO SERIEDAD

Al quizá prejuzgar desde afuera a esta serie, solo apreciando el título, que la denominación “drama” o las imágenes sin ni siquiera atreverte a mirar un capítulo pienses que es muy seria, muy aburrida, mucho vocabulario de negocio, pero no. Nada más alejado de la realidad de esta grandiosa serie que mezcla humor, diálogos dinámicos y atrevidos al igual que naturales dándole ese toque humano que acerca al simple espectador que aprecia a estos millonarios moverse en su ambiente.

Para eso además tiene algunos personajes que le brindan los mejores momentos. Nos reímos con los millonarios, y obviamente, de los millonarios. Todos sus dramas son bastante cercanos a la gente sin tanto dinero, aunque otros sean muy alejados. Se ven conectados gracias al clásico drama humano familiar.


HORRIBLES PERSONAS, EXCELENTES PERSONAJES

Realmente no parece haber “personajes buenos”. Son todos los que se consideraría villano en ciertas películas o series. En sí son mucho más profundos que eso, algo que tiene que ver con otra de las razones de esta nota. No reaccionan como esperamos. Por ejemplo, a la mitad de la primera temporada el principal personaje cambia completamente. Hay momentos en donde te hacen sentir pena o alegría hasta lágrimas por gente despreciable. Desde el joven Greg que intenta obtener una migaja de todo ese imperio de los Roy, hasta cualquier hijo de Logan Roy, tanto Kendall, Connor, Roman o Shiv, asimismo las relaciones de estos, tiene su arco de transformación que cualquier guionista aplaudiría.


AMBICIÓN

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Se expresa más en los personajes que en la producción de la serie en sí, la cual tranquilamente podría realizarse en nuestro país porque ni siquiera se ve tan cara. Son pocas locaciones, pero tan bien utilizadas que no te das cuenta de lo poco que cambia. Gracias a una prolija y estupenda dirección de mayormente Mark Mylod. Obviamente hay algunos sitios en los cuales se aprecia el dinero que ellos manejan pero de todas formas esto solo es un recipiente que acomoda a estos maravillosos personajes.

Una de las tantas formas de demostrar esta ambición es mediante los diálogos y actuaciones. Destacable por donde se lo mire, esta serie es ambiciosa en términos de palabras utilizadas habiendo frases a destacar, momentos inolvidables y ambiciones que parecen increíbles pero que al entrar al mundo de la serie, nos vemos seducidos.


INTERPRETANDO DIÁLOGOS

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Actores como Brian Cox (Ganador de un Golden Globe) o Kieran Culkin (Nominado a un Golden Globe) se destacan en sus papeles, al igual que los demás de la familia, Jeremy Strong (Kendall Roy) con sus adicciones e inseguridad entre otras cosas, Alan Ruck (Connor Roy) un estrafalario hijo mayor, Sarah Snook (Shiv Roy) una bellísima, inteligente, manipuladora y auténtica hija del malvado Logan (Cox), entre otros, brillan en interpretar los diálogos sobre como manejar personas, sobre cómo vender y sobrevivir en este mundo lleno de “parásitos de los parásitos”. No solo es lo que se dice, sino el cómo se dice. Lo físico juega otro punto importante que solo es apreciable a la hora de verlo.

Siendo Greg, un genial Nicholas Braun, el cual se asemeja más al espectador, al ingresar con nosotros a este mundo. O la locura y extrañeza de Matthew Macfadyen siendo un genial Tom. Sin embargo vemos la transformación de ambos, llena de humor e ignorancia querible. Cada uno de los personajes dialoga con el otro de forma dinámica, natural, gracias a las actuaciones y al buen guion. No sabemos quien miente y quien no.


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