[REVIEW] El Sistema K.E.OP/S.: Pruebe reiniciando su espionaje piramidal

Hendler y Sabbagh protagonizan una nueva comedia de tensiones del director de «Fase 7», que trata de enseñarnos los peligros de los esquemas piramidales y las bondades de extender un poquito más tu adolescencia.

Por @RockaOnTheGo

Lo quiera uno o no, el cine argentino siempre se mide con otra vara. Es inescapable hablar de forma diferente de lo ajeno y de lo que se siente aún inconscientemente propio. Muy imprudente seria comparar en la misma balanza producciones surgidas de paises relativamente ordenados con moneda extranjera cuando las nuestras salen de Argentina y se hacen con pesos. Las limitaciones son tan culturales y estructurales como lo son monetarias, por lo que en general se suele apreciar o salvar cuestiones de pelis nacionales más que contarle las moneditas de que le faltan para ser excelentes. En lo primero cae un poco más la opera prima de Nicolás Goldbart, la entretenida comedia de tensiones pandémicas Fase 7, pero por suerte en su segundo esfuerzo como guionista y director logra que El Sistema K.E.OP/S trascienda ese lugar para ganarse ser juzgada duramente por la segunda vara.

Daniel Hendler vuelve a protagonizar esta segunda película de Goldbart, esta vez interpretando a un guionista victima de un espionaje piramidal que amenaza su ya de por si desdichada existencia familiar. En el centro de la trama se encuentra la relación enemistada con su amigo, un Alan Sabbagh canalizando al John Goodman de Big Lebowski, si este hubiese nacido unas décadas más tarde en el conurbano bonaerense. Esa es una de las incontables influencias que pueden leerse (o no) en la construcción de Goldbart; dónde fanáticos de algunas cosas protagonizan referencias a otras cosas inspiradas por algunas de las cosas más disfrutadas por cinéfilos de varias generaciones. Una suerte de ensalada de influencias que afortunadamente sortea el quedarse en referencias para dar una experiencia propia.

La comedia dice presente a lo largo de toda la película y nunca entra en conflicto con la tensión de los peligros que van escalando a lo largo de la trama. Ese manejo desordenado de tonos complementarios es una resaca visible de lo EdgarWright-osa que se sintió en su momento Fase 7, aunque en esta oportunidad ya dista bastante más estéticamente de los clásicos del cineasta británico. En su lugar lo vemos jugar más con géneros y arquetipos, con una pizca de cine B, con bastante lente de larga distancia voyerista a lo De Palma y mucha calle porteña. Sin dudas el encanto para muchos que vivan o trabajen por Belgrano será identificar las varias esquinas y lugares del barrio, pero vale destacar que no es tan usual ver las calles de Buenos Aires tan presentes (y de forma tan correcta, desde la fotografía hasta cuidados de continuidad) durante gran porcentaje de una película. Hay asteriscos en esto último, con varios ejemplos adversos, pero creo que podemos estar de acuerdo en que el viaje de un protagonista a comprar facturas o a elegir una planta no suele mostrarse tan bien integrado visual o narrativamente.

Es que Goldbart aparte de un guionista y director haciendo sus primeras armas en largometrajes, es también un experimentado montajista. El Bonaerense de Trapero, El Custodio con Julio Chávez, La Cordillera de Mitre y Darin, o por supuesto una obra cumbre del séptimo arte nacional como La Última Fiesta con Nico Vázquez son algunos de los ejemplos más destacados de su nutrida carrera como editor en cine. Además de codearse con grandes directores a la hora de colaborar en el armado de sus largometrajes, su rol como montajista le da seguramente a Goldbart una invaluable perspectiva que se siente bastante al ver sus obras. Un buen montajista sabe como «debería» sentirse una película, un momento particular, una secuencia en ese momento de la trama como previa de lo que viene, o como resultado de lo anterior. Todo ese manejo de tono lo plasma de excelente manera con la iluminación, la rapidez de los cortes y por supuesto la gran banda sonora gran de Pedro Onetto.

Los protagonistas están escudados por un impecablemente armado elenco secundario. Desde Rodrigo Noya, Nicolás García, Gastón Cocchiarale y un imposiblemente bien utilizado Esteban Lamothe. Goldbart se encarga de que todos sumen lo suyo, y ninguno se queda corto en eso. El resultado es un elenco ecléctico nutrido de personajes bastante coloridos que no temen mancharse entre sí. Todos tienen sus momentos, sintiéndose victimas por igual de una misma pesadilla.

A la hora de juzgarla, El Sistema K.E.OP/S más que quedarse corta en algún momento suele saber elegir cuando apostar por todo y cuando recular sus, sin dudas, limitados recursos. El espectador no va a sentir nunca que esta viendo un filme sujetado con alambres para esconder sus limitaciones, al contrario por momentos podría olvidarse que se hizo con lo mismo que lleva uno en el bolsillo. Aunque si podría quedarse con la impresión de que por más que una película sea muy literal en la crítica a sí misma, no quita que deban ignorarse esos detalles a la hora de apreciar la experiencia por completo. No es una peli que se caiga en el tercer acto, pero si una cuyo clímax previo al cierre se queda un tanto corto con respecto a la excelente construcción que se mando todo el equipo en el resto. Una película ideal para hacer tiempo en el cine después de dejar la cámara en el balcón apuntando a las ventanas de los vecinos.

PUNTAJE: 9/10


Título: El sistema K.E.OP/S

Dirección: Nicolás Goldbart.

Guion: Nicolás Goldbart.

Reparto: Daniel Hendler, Alan Sabbagh, Rodrigo Noya, Gastón Cocchiarale, Violeta Urtizberea, Esteban Lamothe, Nicolás García, Esteban Bigliardi, Martín Garabal, Katia Szechtman.

Productora: Wanka Cine.

Alguien espía a Fernando Berlasky. Desde alguna de las incontables ventanas, frente a su departamento del barrio de Belgrano, alguien le saca fotos, lo filma y le manda mails. Los motivos son poco claros: Una extraña organización llamada K.E.O.P.S. intenta obligarlo a responder un extraño cuestionario. Fernando sospecha de que se trata de una broma pesada, aunque las cosas empiezan a tomar un color oscuro cuando descubre que lo siguen, alguien entra a su casa y los mails se vuelven amenazantes y violentos.

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