[REVIEW] Mira cómo corren: Asesinato chapado a la antigua

Saoirse Ronan y Sam Rockwell deben resolver un asesinato en una adaptación al teatro de una novela de Agatha Christie durante la Londres de los 50s.

Por @RockaOnTheGo

A grandes rasgos, el cine de detectives está mayormente poblado por ejemplos estadounidenses (en origen o espíritu) donde melodramatizados agentes de «La Justicia Divina» sufren enormemente en pos de proteger inocentes de un violentísimo final a manos de una oscura caricatura criminal. Todo muy serio, todo muy propagandístico. Pero ese estilo tan omnipresente nace como una reacción a una versión mucho más risueña proveniente de Europa, particularmente de Inglaterra: el whodunit’. Donde las autoridades no se presentan como mártires en su superioridad, ni se trata toda la tragedia dramática como algo más que un entretenido juego que se le propone a la audiencia: ¿Quién lo hizo?

Una adaptación al teatro de un éxito literario de Agatha Christie festeja en la Londres de mediados de los años 50 sus 100 funciones, al mismo tiempo que un director estadounidense trabaja para adaptarla al cine. Su ímpetu por «arreglar» un ya éxito extranjero termina ocasionando algunos conflictos y su esperada muerte a manos de guantes misteriosos. El caso estará a cargo de un detective tan capaz como desinteresado y una novata con demasiado entusiasmo para su obligado mentor.

Mira cómo corren es un revival del género dentro de una ola de revivals del género, que en los últimos años recobró relevancia en Hollywood a fuerza de adaptaciones de Agatha Christie y guiones de Rian Johnson. Lo que la hace especial dentro de esta nueva oleada de ejemplos del género es que presenta una versión actualizada pero completamente reverente a lo que el whodunit’ supo ser, sin obsesionarse por estar tres pasos delante de los conocedores de este tipo de relatos ni captar especialmente a los que nunca se interesaron en ellos. Es una propuesta muy simple, elevada por grandes intérpretes como Sam Rockwell, Saoirse Ronan, Adrien Brody y David Oyelowo, entre otros.

El equipo creativo británico detrás de la película no se casa con el pasado ni se deja enamorar por el obligatorio espíritu actual de un obligatorio posmodernismo. El resultado por momentos baila entre ambos territorios, pero siempre unidos por un guion tan interesante como entretenido. Los momentos de humor abundan con una efectividad que lamentablemente recae mayormente en el carisma de su elenco, y lo que se obtiene es que los actores de mayor edad y experiencia logren excelentes resultados que contrastan con la parte más joven del elenco. Consecuencia seguramente de que los directores modernos quieren cada vez más control, acostumbrando al talento joven a trabajar «en rieles». Esto afecta incluso a una múltiple nominada al Oscar como Saoirse Ronan, que de todas maneras tiene la ventaja junto a Rockwell de ser una máquina de simpatía constante.

Un guion tan preciso y una dirección algo suelta dan como resultado un proyecto visualmente correcto con aires algo elegantes pero bastante estéril. Por suerte cumple en lo esencial: tiene un humor abundante que a grandes rasgos funciona, y el misterio no resulta predecible al punto del hartazgo. Pero esta es una producción que parece funcionar mucho mejor en el papel que en la pantalla. El director elige un recurso de pantalla partida y planos estáticos levemente reminiscente a Wes Anderson, pero no logra crear energía o ambientaciones que vayan más allá de lo teatral. Justamente es incluso en las exitosas interpretaciones de Rockwell, Brody u Oyelowo donde también se siente una cualidad teatral en la que es el mismo actor dirige su diálogo. La dirección de teatro y de cine son artes completamente diferentes, y a pesar de resultados no tan negativos, en esta cinta se ven ejemplos de cómo no hacer ninguna de las dos.

Tema aparte son los aspectos más técnicos o artísticos de producción. Resulta increíble que proyectos con tanta puesta de arte y diseño, con tanto presupuesto puesto en la parte visual de la producción, también resulten atentados en contra de un buen resultado en lo que respecta a la fotografía. Los estudios le tienen terror a que por algún motivo la gente no entienda que algo es o no una comedia, por lo que resulta terminantemente prohibido que la fotografía muestre negros intensos o un contraste dramático aún en las escenas que lo piden expresamente no solo desde la lógica sino incluso desde el guion. Una pena, ya que el juego que propone la película realmente no necesitaba todavía más obstáculos.

Mira cómo corren es una divertida propuesta que asegura entretenimiento para fans del género y no tanto. Su mayor éxito es realizar una premisa metanarrativa con una ejecución mucho más atada a lo tradicional, y en eso es una experiencia altamente recomendable. Es una lástima, de todos modos, que se trate nada más que de una entrega decente para fanáticos del ‘whodunit’ que querían que esta nueva ola del género venga con espíritus más variados que el tradicionalismo de Kenneth Branagh o el posposmodernismo de Rian Johnson. Los tibios lamentablemente nunca parecen salir ganando.

PUNTAJE: 6/10


Título: Mira cómo corren

Título original: See How They Run

Año: 2022.

Duración: 98 min.

País: Estados Unidos.

Dirección: Tom George.

Guion: Mark Chappell.

Música: Daniel Pemberton.

Fotografía: Jamie Ramsay.

Reparto: Saoirse Ronan, Sam Rockwell, Adrien Brody, Ruth Wilson, David Oyelowo, Harris Dickinson, Sian Clifford, Reece Shearsmith, Pippa Bennett-Warner, Angus Wright, Tim Key, Pearl Chanda, Lucian Msamati.

Productora: Searchlight Pictures.

Un desesperado productor de cine de Hollywood se propone convertir en película una popular obra de teatro. Cuando miembros de la producción son asesinados, el cansado inspector Stoppard y la agente novata Stalker se encontrarán en medio de una intrigante novela policíaca.

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