[REVIEW] Pinocho de Guillermo del Toro

Hablemos de la versión musical y animación stop motion de ‘Pinocho’, dirigida por Guillermo del Toro junto a Mark Gustafson y que está ambientada en Italia durante la década de 1930.

Por @mauvais1

Si el proyecto liderado por Guillermo del Toro, por alguna extraña razón, no alcanzara para interesarlos, podríamos mencionar además que la adaptación fue escrita por Patrick McHale, el mismo de Over the Garden Wall (2014) y de Adventure Time (2010-2018), sobre una historia de Matthew Robbins (*batteries not included, Crimson Peak) y el propio del Toro, que Frank Passingham se encargó de la fotografía, y que Lisa Henson produjo con The Jim Henson Company, los mismos de The Dark Crystal (1982) y Labyrinth (1986) por mencionar solo una fracción de su vasta producción, y que también se involucraron Andy Berry, un conocido colaborador en el arte de Laika Entertainment, y Gus Davis, director de producción conocido por Crimson Peak (2015) y The Shape of Water (2017).

Esta es la mejor manera de comenzar sin lugar a dudas, porque ya solo los nombres invitan a involucrarse en una fantasía que no conocerá limites y que se inmiscuirá en la raíz de los cuentos de hadas, aquellos que antaño narraron las sombras para hallar dentro de ellas la luz de finales que, aunque no siempre felices, son por lo menos épicos. Sutil y fascinantemente humanos como desenlace de tanta maravilla.

El cuento, aunque olvidamos que en su escrito original es una novela italiana titulada Le avventure di Pinocchio publicada finalmente en 1883, es una historia que bien cuadraría dentro de los relatos morales, edificantes y ciertamente didácticos, donde el personaje tiene una serie de aventuras de las que emerge con una lección; pero aún así. el corazón mismo del relato está infestado de símbolos, de bastante épica de surgimiento del héroe y de una cruel y siniestra imaginería. No era extraño, entonces, esperar que Guillermo del Toro y su equipo hallaran un sinfín de lecturas interesantes y que en la reimaginación del niño de madera encontrarán mucho más que lecciones sobre ética y sociabilidad.

Cr: Netflix © 2022

Geppetto (David Bradley) en un carpintero y artesano en una pequeña comunidad del norte italiano, entre la montañas en Alessandria. Allí ha vivido toda su vida. Un anciano sin tiempo que cría a un niño y que trabaja para su comunidad nada menos que esculpiendo en madera al Cristo crucificado que decorará el altar de la iglesia, templo que también será el comienzo de la tragedia. Allí, tras un bombardeo, su pequeño Carlo pierde la vida y le tomará diez años de patético tormento llegar a ser el artífice y padre del pequeño de madera en un escenario a las puertas de la Segunda Guerra. El fascismo campa a sus anchas en las tierras italianas y se vuelve uno de los temas centrales del film, junto con el misticismo y la construcción y refundación de la idea de familia.

El cuento, que tiene todos los condimentos de una saga fantástica, irá un poco más allá al existir en un mundo donde las realidades, tanto crueles como divinas, se fusionan. Son deslumbrantes las capas de lectura que se crean alrededor de la magia que puebla el sitio y cómo esta convive más allá de los devaneos humanos. La cristiandad y el gobierno, representantes del poder real que hace y deshace entre los pobladores, y lo ancestral y pagano, aún caminando por los bosques y valles, se amalgaman en la aventura. El dolor y sacrificio de uno, siempre con los ojos puestos en la siguiente vida y el bagaje el atávico del otro, dador y juez de la existencia, ambos, son tan sombríos como macabros; pero aún así, el pagano es incluso capaz de crear. Maravilloso.

Magia donde una convivencia es capaz de soportar que una marioneta viva en sus calles, capaz de reconocerlo y capaz de darle un espacio. Algunos, con las ansias de perpetuar su poder, como le sucede al podestá del pueblo (Ron Perlman); otros, queriendo lucrar o reconectarse con la vida, traspasar los limites impuestos y abrazar la extrañeza. Pinocho no es bienvenido tan siquiera en su propia casa. Es, por comenzar, construido en un instante febril de tormentosa y embriagada furia; y como si de un doctor Frankenstein se tratara, Geppeto golpea y serrucha la madera entre rayos y furiosos vientos. El génesis es dolor y espanto. El aterrado grillo, Sebastian J. Cricket (Ewan McGregor), observa la escena entre horrorizado y fascinado, más aún cuando los espíritus ancestrales intervienen. Todo está conectado milimétricamente en la hazaña de del Toro. Un pino que plantó el anciano con la piña elegida por su hijo, que da sombra a su tumba y en cuyo  interior vive un grillo viajero y escritor recién mudado, un poeta romántico de melifluas frases y aires a  Lord Byron, a Shelley, será Pinocho, y en hueco de su pecho, no habita un corazón sino el sensible grillo.

Más allá de seguir de los pasos de otras versiones ya vistas, y quitando la otra maravilla que es Pinocchio (2019) de Matteo Garrone, que elabora otro tanto con el original, del Toro y McHale reconstruyen la perspectiva de estos personajes  y los moldea en torno a una lectura que profundiza la visión que supo tener el cuento de hadas siglos atrás, pero a la vez configuran un relato sobre temas actuales.

Cr: Netflix © 2022

La poderosa propuesta se completa con la calidad de la producción, la animación stop motion, el arte y el detalle extremo con que se construyeron los personajes y sus sitios. Guillermo del Toro’s Pinocchio es una travesía infinita, una reposición del clásico que en cada frame tiene la firma de los que la intervienen, y eso es otra de las maravillas. La convivencia de las motivaciones y anhelos de los creadores con un cuento ya tantas veces adaptado. Una película de autores. La magia del relato está puesta justamente en subvertir sus temas, en profundizar su iconografía. La escena de la marioneta en la iglesia, comparándose con la crucifixión de madera, es devastadora y develadora en tantos niveles que abruma.

Decir que Guillermo del Toro lo hizo otra vez, es poco. El equipo que lo acompaña suma y enriquece, haciendo del cuento infantil, más que una simple película familiar y logrando un relato mítico asombroso y profundo en su epopeya. La marioneta que quiso ser niño es convertido en un niño de madera capaz de abrazar su existencia, de ser y medrar en su hechura, en reconstruir la magia de existir siendo lo que nació. Y nunca estuvo tan presente la inmortalidad de Pinocho como aquí.

Prepárense porque será un viaje de horror y fantasía, de maravilla y goce.


Título: Pinocho de Guillermo del Toro (Guillermo del Toro’s Pinocchio – 2022)

Dirección: Guillermo del Toro, Mark Gustafson.

Guion: Guillermo del Toro, Patrick McHale.

NovelaCarlo Collodi.

HistoriaGuillermo del Toro, Matthew Robbins.

Música: Alexandre Desplat.

Fotografía: Frank Passingham.

Reparto: Gregory Mann, Ewan McGregor, David Bradley, Tilda Swinton, Christoph Waltz, Finn Wolfhard, Cate Blanchett, John Turturro, Ron Perlman, Tim Blake Nelson y Burn Gorman.

Producción: The Jim Henson Company, Netflix, Necropia Entertainment, ShadowMachine Films, Pathé, Double Dare You, Netflix Animation.

DistribuidoraNetflix.

Acerca de Marco Guillén 4066 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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