[REVIEW] Locke & Key – Temporada 2

«Locke & Key» regresa con una segunda entrega y aquí les adelantamos, sin spoilers, con qué se van a encontrar.

Por @mauvais1

Sigue sorprendiéndome que fue hace un año, a comienzos de 2020, que tuve la oportunidad de ver la primera temporada de esta adaptación. Ciertamente siento como si hubiera pasado una vida entre medio, quizás sin ánimos de exagerar diría un tiempo dramáticamente extenso, como la pandemia por ejemplo.

Pero también tiene que ver con la sensación que esa primera entrega me dejó, que es la de un producto entretenido pero poco memorable. Anunciaban un thriller de horror y drama adolescente cuando se dio a conocer la adaptación que llevaban a cabo del comic homónimo de Joe Hill ilustrado por Gabriel Rodríguez.

Trabajo que llevaron adelante Carlton Cuse (Bates Motel) y Meredith Averill (The Haunting of Hill House), que aunque con buenos antecedentes parecen haber sido tragados por el algoritmo que la plataforma trabaja cuando de producir cierto tipo de series se trata. Adolescentes y fantasía, fantasía oscura y mansiones ancestrales plagadas de secretos. Pero al contrario de lo que sucede con The Haunting of Hill House y Sex Education, por dar ejemplo de dos producciones del gigante del streaming, esta historia no parece (o quizás no quiere) dar un giro interesante a la propuesta base.

En aquella primera entrega, las referencias literarias hacían del producto una interesante relectura de varios temas del género. Ponía una vez más a niños en la cacería de un fantástico, donde no solo descubrían los peligros y terrores de mundos alternos y ominosos, también el hecho de madurar y ser responsables de sus actos y decisiones. La pelea, y posterior convivencia con la perdida del padre, la reconstrucción de una familia rota por la tragedia.

Las historias en sintonía con lo coral y ramificaciones al uso se centraban en la búsqueda de su sitio de pertenencia, en la conquista de este, lo fantástico se supeditaba entonces al devenir de las emociones de los protagonistas, a medida que descubrían las llaves, redescubrían sus historias, su pasado y por supuesto construían un drama sobrenatural a la vez. Las llaves desbloqueaban cosas, originaban nuevas aventuras.

Una vez más, como pensábamos al ver aquella primera parte, el drama familiar se antepuso al relato fantástico, lo utilizó como pívot pero no lo presentó como parte. En esta temporada y luego de ese final que proponía por fin el elemento que nos fascinó de la historia -el de las llaves mágicas, las herencias malditas, los demonios de ese infierno a solo un paso, de la carrera contra reloj por no permitir que ese gran poder cayera en manos equivocadas-, regresamos a un drama adolescente de manual, de problemas ridículos sobre las relaciones de pareja.

No tengo memoria sobre cuándo comenzó esto en la «Young Adult Fantasy»; la historia del trío amoroso -siempre la joven con dos varones-, el desorden psicológico básico que retrata la ira y la depresión o la ansiedad y el descontento casi de la misma manera, el despertar sexual, el individualismo rampante que promete que uno solo puede contra el mundo, y utiliza la figura de los amigos o compañeros de aventuras solo como hitos en el desarrollo del personaje protagonista, pero que no diversifican. Hay una temática ya establecida en el género que no ha evolucionado, que no propone una ruptura y continua haciendo creer que es el reflejo de una acción real, cuando solo es fantasear soluciones rápidas, con poco daño tanto moral como físico.

Locke & Key repite sin salirse una coma del manual de este género una y otra vez. Hasta en escenas particulares como el destrozo de una casa que a la escena siguiente no solo ya no está, tampoco acarrea ningún conflicto. Que los adultos olviden la magia en cuanto esta deja de suceder se convierte en un truco repetido hasta el cansancio. Y que hace de la maravilla un juego de niños pequeños que no altera, no condiciona o modifica. Entonces el drama se esfuma, no se siente preocupación por ellos.

En la primera temporada había cierto aire melancólico, tanto en la paleta otoñal con que teñían los episodios como en las motivaciones de los protagonistas. Se distinguía esa sensación de sobrevivencia a un querido desaparecido, de rehabilitación de amores perdidos. De padre, de esposo, de amigo. La figura sobrevolaba la historia, las acciones. Aquí es solo un grupo de niños divirtiéndose con las llaves, que parecen haber olvidado lo ocurrido. Las sombras, el drama de conocer los secretos oscuros de quienes amamos e idealizamos, el horror de lo sobrenatural.

El paso de la infancia a la adultez es el tema preponderante de la historia, el comprender que las decisiones tienen consecuencias y que estas pueden ser terribles, aún con la mejor de las intenciones, y hay que convivir con eso. La responsabilidad sobre los afectos. Aquí se estanca en busca de mantener el conflicto, se repiten para sostener el drama.

Una vez más con una factura impecable, con un elenco que responde a sus personajes y un trasfondo abundante de maravilla, Locke & Key juega sobre seguro, se restringe quien sabe por qué, limitando el vuelo fantástico que puede tener un drama familiar, de aprendizaje. La aventura juvenil sigue reglas establecidas en un género que no ha mutado y ya se ve su desgaste. ¿Por qué siguen insistiendo con los diez episodios?

La segunda temporada de «Locke & Key» se estrena el 22 de octubre en Netflix.


Título: Locke & Key

Dirección: Michael Morris, Vincenzo Natali, Tim Southam, Mark Tonderai y Dawn Wilkinson.

Guion: Aron Eli Coleite, Carlton Cuse, Albert Torres, Meredith Averill y Elizabeth Ann Phang (Cómic: Joe Hill).

Reparto: Connor Jessup, Emilia Jones, Jackson Robert Scott, Asha Bromfield, Kolton Stewart, Darby Stanchfield, Kevin Alves, Thomas Mitchell Barnet, Coby Bird, Laysla De Oliveira, Griffin Gluck, Eric Graise, Hallea Jones, Petrice Jones, Genevieve Kang, Sherri Saum, Bill Heck, Felix Mallard, Steven Williams, André Dae Kim, Nicole Stamp, Isai Rivera Blas, Chris Britton, Bobby Brown, Jesse Camacho, Chris Farquhar, Kaleb Horn y Ken Pak.

Después del asesinato de su padre, los hijos de Locke regresan a su casa ancestral en Nueva Inglaterra para descubrir que están rodeados de magia que sólo ellos pueden ver, y contra la que están destinados a pelear para terminar con los horrores que pueblan la ciudad de Matheson (Massachusetts).

Acerca de Marco Guillén 3499 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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