Reseña: Nessuno si Salva da Solo

¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú.

Por @mauvais1

Cuando Groucho Marx, histriónico como solo él lo fue, lanzaba esa máxima, más allá del humor encerraba una dolorosa sentencia: ya no eres quien amé, ni siquiera tú sabes quien fuiste cuando lo hice, o que fuiste para mí cuando te amaba. Porque nuestra memoria está siempre sujeta a la edición que constantemente hacemos de ella, somo reales cuando otro nos evoca. Los recuerdos compartidos pueden, entonces, ser un campo de batalla.

Cuando el film comienza somos testigos de una construcción minuciosa de ambos personajes, a veces quizás pueda parecerte burda, pero no deja de ser toda una declaración de intenciones. Porque ambos, Gaetano y Delia, se preparan para encontrase luego de una separación abrupta, grosera, de esas definitivas por la vehemencia con que se ejecutan. Ella frente a una ventana prueba los vestidos sobre un cuerpo, que como su mirada, está ausente sin aviso. Vemos un cuerpo que no decide, que en un principio elige las flores para terminar en un negro noche, negro presagio que se impone. Mientras que un desnudo Gaetano come una banana y uno lamenta la poca sutileza de ese simio que se disfraza de hombre y, por si no queda claro, debajo de la camisa que toma de la cama cae un juguete que es un gorila negro, un chiche olvidado.

Listos, ambos parten. Él, de esa soledad que se debe todo hombre separado; ella, de un caótico hogar donde los dos hijos quedan al cuidado de una abuela que no fue ni considerada madre. Y entonces una mesa en un restaurante, un vino tinto y un dialogo que promete, porque el primer cruce es digno. Él aparenta una meliflua resignación que no es tal, una dureza que nos cuesta, que nos hace preguntar cuándo estos dos pudieron amarse y ella, despechada. No sabemos todavía por qué y tal vez cueste entenderlo incluso después del final.

Riccardo Scamarcio compone un Gaetano sobrio, a veces un poco perdido entre la seriedad de un guionista/novelista en ciernes y un aniñado y solitario enamorado. Alguien querible que despierta cierta simpatía y rompe con ese otro que vemos sentado en la mesa del restaurante, con su camisa blanca nada, con sus ojos quietos. Pero es Jasmine Trinca quien juega una mano mejor armada con sus complejidades de niña en la sombra de una enorme madre hermosa y promiscua, como una nutricionista más por ella que por vocación.

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El juego será evocar esos fantasmas de lo que fueron. Veremos quiénes eran antes de que todo se volviera una rutina seca y desperdigada. Con esas imágenes de un mar y su quieta superficie, esa masa de agua sin oleaje. Como esa ventana al cielo que ella no ve y nosotros figuramos como un espejo, un no reflejo de una mujer vacía, invisible sin él (?) A veces se confundirán, otras comprenderán lo mañerista de lo visto y otras solo estarán allí para atestiguar que tanto odio, como en un principio se muestra, no fue tal, a menos claro que el celebre temperamento romano nos confunda. Una historia intima, como si espiáramos a estos pobre tristes comensales sin tener mucha información para comprender, solo viendo como reaccionan ante la estocada del otro.

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Una cinta que Sergio Castellitto defiende y muestra con una gracia respetable, atesorando esas miradas, los mínimos gestos y  por momentos olvidando que ellos deberían odiarse por algún motivo, agredirse por algo más que un boxeador defenestrado, una amante tonta y rubia y la temerosa posibilidad de un hijo gay en pleno siglo XXI con el casamiento igualitario y el derecho a la adopción por parejas homosexuales.

Una pena que no se puliera un poco más ese texto que pudo ser un buen alegato a la estupidez moderna de parejas light y malos finales. Los actores crean y se creen sus papeles y reman ese bote que a la deriva intenta llegar a buen puerto y, aunque lo logre, no lo hace en su mejor forma.


Título original: Nessuno si salva da solo
Año: 2015
País: Italia
Director: Sergio Castellitto
Guión/Novela: Margaret Mazzantini
Reparto: Riccardo Scamarcio, Jasmine Trinca, Anna Galiena, Marina Rocco, Massimo Bonetti, Ángela Molina, Roberto Vecchioni, Eliana Miglio, Gabriel Farnese
Productora: Wildside / Indiana Production Company

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Acerca de Marco Guillén 1917 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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