5 razones para ver… «STAR WARS: THE CLONE WARS»

Star Wars: La Guerra de los Clones

Desestimada al principio y aplaudida al final, repasamos los motivos principales que hacen de «Star Wars: The Clone Wars» una serie imperdible y necesaria.

Por @Nicolas_S91

[ATENCIÓN: ESTA NOTA PUEDE CONTENER SPOILERS]

Star Wars: The Clone Wars, creada por el mismísimo George Lucas y supervisada por Dave Filoni, fue una serie de animación CGI que le dio nueva vida a la franquicia creada en 1977. Pasó por 3 cadenas (Cartoon Network, Netflix y Disney+), y a pesar de haber «finalizado» varias veces de manera involuntaria, en 2020 finalmente pudimos presenciar su merecido cierre. 7 temporadas han pasado, con un total de 133 episodios dedicados a expandir lo sucedido en aquellos 3 años que duró la Guerra de los Clones que enfrentó a la República con los Separatistas. Todavía no estamos listos para decirle adiós del todo, ni siquiera Lucasfilm, que ya anunció un spin-off titulado Star Wars: The Bad Batch., pero no podemos hacer otra cosa más que agradecer por su existencia y por haber sentado las bases para una narrativa de calidad en formato serializado. Ahora llega el turno de revisitarla o disfrutarla por primera vez, y para quienes estén dubitativos, les ofrecemos los motivos principales por los cuales deberían darle una oportunidad.


La guerra como protagonista

Muchos recordarán que la tan famosa Guerra de los Clones, mencionada por la Princesa Leia, Luke Skywalker y Ben Kenobi en Star Wars: Una nueva esperanza (1977), apenas fue incluida en las precuelas, a pesar de que la tecnología ya estaba en condiciones de mostrarnos un conflicto intergaláctico de proporciones épicas. La decepción fue grande cuando solo vimos su inicio y desenlace en Star Wars: El ataque de los clones (2002) y Star Wars: La Venganza de los Sith (2005) respectivamente. Sin embargo, pocos imaginaban (y varios ni se enteraron) de que lo mejor estaba por venir…

En Star Wars: The Clone Wars podemos presenciar todos los aspectos característicos de una guerra: sus batallas, estrategias, desafíos políticos y, lo más importante, la camaradería y el sustento de los soldados. Aquí obtenemos algo que pocas producciones han logrado: una idea bien elaborada de cuán masiva es esta guerra y cómo afectó a quienes la vivieron.


Ahsoka Tano

Después de un fallido debut tras ser presentada como una típica adolescente quejumbrosa en la película Star Wars: The Clone Wars (2008), Ahsoka Tano se convirtió gradualmente en una de las mejores cosas que le sucedieron al universo de Star Wars. Al igual que su maestro, Anakin Skywalker, ella era rebelde, un poco orgullosa, ansiosa por la aventura y temperamental. De esta manera, el personaje funcionó perfectamente porque tuvo un recorrido en paralelo a quien eventualmente se convertiría en Darth Vader, y el bagaje emocional que sus destinos les depararon no hizo más que intensificarse.

Ahsoka Tano es sin dudas el alma de la serie y un personaje que eventualmente cobrará relevancia en otras producciones de la saga.


Revaloriza las precuelas

En los últimos años hubo un resurgimiento en la popularidad de las precuelas. Si bien la trilogía original fue, es y será considerada como el punto máximo de la franquicia creada por George Lucas, el cariño hacia los episodios I, II y III ha crecido paulatinamente, y una de las razones es la existencia de esta serie. Así es, la capacidad de explorar con mayor profundidad y dedicación la historia y los personajes que la integran resultó ser un beneficio fundamental para tener una mirada diferente hacia los eventos mostrados por las películas: Anakin se acerca más a la figura de Darth Vader, tanto en actitud como en poder; Obi-Wan goza de un importante liderazgo en la guerra y sus acciones en la misma lo vinculan con mayor acierto a su status de leyenda una vez exiliado tras la ejecución de la Orden 66; los clones son dotados de personalidad y su traición hacia los Jedi contienen un impacto emocional mucho más fuerte; Darth Maul regresa y finalmente se logra explotar todo su potencial como personaje, transformándose en uno de los villanos más complejos y emblemáticos de Star Wars; y Jar Jar Binks… sigue siendo pésimo.


Variedad de tonos y géneros

Una de las más grandes y llamativas cualidades de una serie como Star Wars: The Clone Wars es que, si bien se trata de un conflicto bélico de proporciones galácticas, los guionistas logran darse el lujo de enfocar sus arcos argumentales hacia distintos sectores demográficos. Si, es claro que está apuntada a un público infantil, pero es innegable que apela a un público adulto también (y no necesariamente seguidores de la franquicia).

Hay episodios en los que la historia pasa por el lado de la acción, en medio del campo de batalla, pero muchas otras están dedicadas a los hilos que (al igual que en la vida real) mueven los políticos. Hay quienes luchan la guerra y hay quienes la negocian, y eso aquí se ve con claridad. Por otro lado, también podemos esperar historias de espionaje o de misterio, homenajes a películas como Los Siete Samuráis, Godzilla y King Kong, o géneros como el cine negro. Hay de todo y para todos, y esa es una fortaleza que pocas producciones ostentan.


In crescendo

Insistimos en que Star Wars: The Clone Wars comenzó con el pie izquierdo. La película estrenada en 2008, que en realidad se trató de un compilado de capítulos editados para parecer un largometraje, ciertamente no cumplió con las expectativas que los fans tenían ante la promesa de «la primera película animada de Star Wars». Sin embargo, y tal y como lo indica el subtítulo que engloba este apartado, ese fue el punto más bajo de esta historia y a partir de allí no hará otra cosa aparte de crecer en calidad, escala y relevancia. Lo que al principio parecía como un relleno y un simple intento por captar a una nueva generación de seguidores con historias que no repercuten en la saga principal, rápidamente se convirtió en un producto capaz de sostenerse por sí solo y cimentarse como lo mejor que se ha hecho con la franquicia desde la trilogía original. Suena exagerado, pero ciertamente no lo es. Es aquí donde se comenzó a desarrollar (al menos en formato audiovisual) el lore de los mandalorianos, lo cual eventualmente posibilitó el surgimiento de la exitosa The Mandalorian; es aquí donde aparece por primera vez Ahsoka Tano, quien luego (y como ya dijimos) fue incorporada a otras entregas de la franquicia y cuya voz fue incluida en Star Wars: El ascenso de Skywalker; es aquí donde conocimos a Saw Guerrera, personaje que luego fue interpretado por el ganador del Oscar Forest Whitaker en Rogue One: Una historia de Star Wars; y es aquí donde presenciamos la resurrección de Darth Maul, cuyo cameo en Han Solo: Una historia de Star Wars descolocó a quienes subestimaron la importancia de esta serie. Podríamos enumerar más hechos, pero la idea se sobreentiende. Poco a poco hemos visto cómo la Guerra de los Clones ha cobrado una notoria relevancia con el correr de los episodios y las temporadas, las cuales se superaron a sí mismas hasta culminar en un final soñado, con un nivel de animación envidiable y un empalme con Star Wars: La Venganza de los Sith (2005) inmejorable que demuestra el largo camino recorrido… uno que sin dudas estuvo marcado por el progreso.


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Acerca de Nicolás Socci 1082 Articles
Periodista, cinéfilo, fanático de Dragon Ball, Star Wars y La Dimensión Desconocida.

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