[OPINIÓN] El marginal – Temporada 5

La despedida es inminente, el próximo 4 de mayo se estrena la última temporada de «El Marginal» y aquí te adelantamos, sin spoilers, nuestra opinión.

Por @mauvais1

Se ha leído bastante por ahí que esta serie debió terminar en su primer temporada, tal vez en la tercera, ¿quién sabe? Que su historia se estiraba interminable, que los personajes penaban estos infiernos como en un loop de ideas que tal vez comenzaban a repetirse, refritarse en sus salidas y entradas, en los cambios de bandos, en la continua caída hacia un espectáculo algo esperpéntico.

Puede que algo de razón haya. Que no todo fue un desarrollo de personajes o de historias. Ya en la temporada anterior, y más allá de mi admiración que bien dejé planteada en aquella opinión, también hubo tufo a dispositivos artificiales para las resoluciones de alguna tramas, como improbables cruces para que los giros funcionaran. Es verdad, pero el espectáculo tenía desde el inicio esa afectada antinaturaleza. Un grotesco demencial que se valía de la teatralidad para narrarse, casi una sátira. ¿Alguien recuerda la fenomenal Marat/Sade? «La persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representada por el grupo teatral de la casa de salud mental de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade», del gran Peter Weiss, me ha venido a la cabeza más de una vez cada vez que me internaba en los dramas de Miguel Palacios/Pastor, Mario y Diosito Borges, Sergio Antín. Tal vez no haya un cruce cruento de cosmovisiones contrarias, dos ideas sobre la sociedad y sus absurdos. Pero si la somera, diríamos superficial idea de locos representando tiempos de locura en la historia.

El histrionismo de los personajes, sus recargados soliloquios, las desventuras casi de epopeyas telenovelescas, parecen por momentos fundarse en esas raras criaturas, atormentadas, que personificaban esas revoluciones de pensamiento y acciones, del individuo y su entorno en la pieza teatral. Justamente y muchos años atrás Tumberos (2002), de los mismos Sebastián Ortega e Israel Adrián Caetano, se valía también del presidio para una fabula coral, fantasiosa al extremo, que se fundaba en realidades crudas es cierto, tal y como sucede con cualquier historia que trasciende su tiempo y comienza a adornarse con las perspectivas de las siguientes generaciones.

Al inicio del primer episodio, Pastor en una entrevista no solo reconstruye el tema que se plantea de fondo en este drama, también toma nota de las criticas que se han vertido a propósito de la manera en que la serie lo relata. Tras una elipsis temporal nos encontramos con un Pastor anciano y cansino, no física, sino espiritualmente. Uno capaz de poder mirar su reciente pasado y tranzar con él a través de una autobiografía. Un libro titulado «El Marginal» que da pie a la discusión, ligera lamentablemente, sobre el sujeto carcelario, su entorno, la romantización de sus historias y el sistema que sobreviven, el judicial, la tara social para los ex-reos, la reincidencia.

No podía ser de otra manera, el final de la cuarta temporada fue balazo en el pie de la saga, casi un final, uno que plantea este reencuentro como un extenso epílogo. No es un barajar y dar de nuevo, es terminar de ubicar las últimas piezas de este ajedrez para el movimiento final. Tras los primeros cinco episodios que Netflix me ha permitido ver, creo o tal vez sueño con ese apocalipsis que merecen estos reos violentos y resilientes. Porque si ha hecho algo muy bien es crear protagonistas rotos, unos pobres desdichados que caen por el propio peso de sus miserias -ajenas también- en la inefable oscuridad de la violencia. Pastor mismo es empujado, como si el proceso heroico se hiciera a la inversa, a internarse en él, a conciliar con su tenebrosidad.

Diosito deambula un poco perdido en esa libertad aparente de fugado para, como un caso reflejo de Pastor, entender que es solo juguete del destino (se nos disculpará la cita de memoria de Romeo) y que este solo lo entiende en el tablero que es «Puente Viejo». «No nos une el amor sino el espanto», escribió el maestro Jorge Luis Borges de su ciudad. «Y la ciudad, ahora, es como un plano de mis humillaciones y fracasos«, si cambiásemos la ciudad por la cárcel…

No diremos que es perfecta porque exageraríamos en el convite hasta resultar falso, pero una vez que uno se adentra en esta fantasía carcelaria y sus laberintos infinitos de extravagantes personajes es imposible la indiferencia, sus personajes son atractivos, sus historias moldeadas desde el sarcasmo y ciertamente pesimista concepción de la justicia. Aquí experimentan, los espectadores, hartazgo de tanta saña, violencia y tragedia en ciernes. Justos por pecadores se suele decir. En El Marginal se construye con pecadores y se los somete a un infierno peor. Esa «divina» Comedia de Dante Alighieri que se permeaba en las tramas de la temporada anterior sigue aquí distribuyendo infiernos como cachetada de loco. Ese es su atractivo y algo que tal vez las criticas parecieron olvidar, aquí dentro sí se paga y no es el sometimiento a la justicia «judicial» que organiza el caos social y su naturaleza, más bien a los demonios con que comparte domicilio, los propios y los ajenos.

El telón cae, y aunque no sabemos si habrá reivindicación o no de los que habitan este escenario, el viaje ha sido entretenido. Porque después de todo, lo que uno espera de estas historias no es un final apoteósico, más bien un viaje interesante y El Marginal, con altos y bajos, lo ha sido sin lugar a dudas. Una última fabulación de nuestra parte: Pastor ha escrito su evangelio, ha estado, en su radio, difundiendo la palabra y la voz silenciada de los desposeídos. ¿Habrá llegado el momento del sacrificio final? «Los he retorcido y girado en todos los sentidos, y no puedo ver el final de nuestro juego».


Título: El Marginal 5

Dirección: Alejandro Ciancio, Mariano Ardanaz.

Guion: Omar Quiroga, Nicolás Marina, Andrés Pascaner, Natalia Torres, Gabriel Macias. Historia original: Sebastián Ortega, Israel Adrián Caetano

Reparto: Juan Minujín, Nicolás Furtado, Martina Gusman, Claudio Rissi, Gerardo Romano, Luis Luque, Rodolfo Ranni, Abel Ayala, Ana Garibaldi, Ariel Staltari, Daniel Pacheco, Marcelo Peralta, Facundo Espinosa, Ernesto Larrese, Juan Ignacio Quesada, Guadalupe Docampo, Jorge Lorenzo, Fernando Miró, Lautaro Rodríguez.

Productora: Underground Contenidos, Telemundo International Studios.

Serie de TV: 6 episodios.

Acerca de Marco Guillén 3937 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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